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Elegir una carretilla elevadora exige partir de la operación real. La capacidad nominal o el precio no bastan: hay que comprobar cómo se distribuye la carga, dónde se trabaja y qué intensidad tendrá el equipo.
Carga y centro de gravedad
Documenta el peso máximo, las dimensiones habituales y cualquier carga especial. El centro de gravedad y los accesorios modifican la capacidad efectiva, por lo que la placa de capacidad de la configuración propuesta debe corresponder con el uso previsto.
Altura, mástil y altura replegada
Mide la altura de elevación necesaria en la posición más exigente y revisa también puertas, techos, conductos y otros límites cuando el mástil está replegado. La elección del mástil condiciona la visibilidad y la capacidad residual.
Pasillos y recorrido
El ancho útil del pasillo, el radio de giro, las intersecciones y el espacio para depositar la carga determinan si encaja una contrapesada, una retráctil, un apilador u otro equipo de almacén. Conviene medir el recorrido completo, no solo la estantería.
Entorno y energía
- Trabajo interior o exterior, ventilación y exposición a humedad o polvo.
- Estado del suelo, pendientes, rampas y juntas.
- Número de turnos, tiempo disponible para carga y picos de actividad.
- Infraestructura eléctrica o de repostaje y espacio para la batería.
- Necesidad de pinzas, posicionadores, desplazador lateral u otros accesorios.
Qué revisar en una unidad de ocasión
En una máquina usada deben revisarse identificación, horas, historial disponible, estado de batería o motor, mástil, cadenas, horquillas, sistema hidráulico, frenos, dirección, neumáticos y dispositivos de seguridad. El estado, la preparación, la documentación y las condiciones concretas se confirman para cada unidad en la propuesta formal.
Una visita técnica permite contrastar estas variables y comparar alternativas por adecuación a la tarea y coste total de uso.
